Si hay algo que comprendí estudiando cuatro años educación diferencial es que cada ser humano en el mundo tiene su ritmo, propio e inigualable. Es por este motivo que me tomé mi tiempo para comenzar a escribir en este blog; tiempo para ordenarme, para despojarme de miedos, de prejuicios, de inseguridades, de frustraciones que ha producido el camino en estas seis primeras clases y que, si bien son el comienzo, no han estado exentas de complejidad e intensidad.
Mi base sobre arquitectura era nula y hasta hace seis meses jamás se me había pasado por la cabeza estudiarla, pero, así como la luz permite percibir la forma, yo me vi iluminada por mi propio haz de luz que me mostró el camino que decidí emprender.
He estudiado que "claroscuro" es una dualidad entre luz y sombra, puesto que, tanto dentro de las partes iluminadas como de las que permanecen en sombra, existen grados de luz y oscuridad, produciéndose infinitos matices entre ellas. Así ha sido este proceso y así intuyo que será para siempre: lleno de matices. Porque no se puede jamás parar de aprender; y aprender significa adquirir conocimiento, asumir que desconozco y eso conlleva superar temores de manera paulatina, volviendo a recaer, pero que en conjunto a las ganas, la insistencia, la pasión, el goce, me otorgan volumen, me forman, ayudan a percibirme.He soldado, aproximadamente, cuatro matrices individuales y participé en el desarrollo de unos tres intentos grupales para construirla. Me ofusqué, cuestioné la metodología de enseñanza, me pregunté mil veces por qué había aumentado la complejidad de la construcción de la matriz respecto al año anterior, pero como todo es un ciclo, en estos mismos intentos y experimentaciones he ido dando respuesta a mis interrogantes y entendiendo que cada modificación que se le haga a nuestra máquina, cuando entra en interacción con la luz, produce variaciones en su sombra. La construcción de la máquina de claroscuros me tomó más tiempo del que presupuesté cuando lo anunciaron y ha denotado un aprendizaje que me costó evidenciar, pero que se ha hecho presente y he logrado valorar.El trayecto involucrada en la arquitectura recién comienza y se que me esperan desafíos aun mayores. También se que es probable volver a sentir temores, pero quiero enfrentarlos de una manera positiva, quiero reconocer a través de ellos la inmensidad de lo que desconozco y asumir el aprendizaje como una escalera para ser cada vez mejor que el día anterior.
Así parte mi camino, lleno de luces y de sombras, pero con entusiasmo y felicidad




